Hubo un tiempo en que creí ser un ángel. A mi madre le habría gustado que fuese niña, y a mi abuelo que me metiese a cura. Mis jefes siempre se han empeñado en hacerme creer que no era nadie... Pero todo esto ocurrió antes, mucho antes de conocer a Elsa, mi niña de los ojos de miel. Ahora soy amante, padre, redactor/editor/copy freelance, cantante, escritor, diseñador de juegos... Y, en mis ratos libres, funcionario.
1 comentario:
Me están entrando ganas a mi también de saltar al vacío! Enhorabuena por tu artículo Rubén.
Un abrazo, Alberto
Publicar un comentario